Un viaje a Singapur

Este viaje comienza en el bosque pantanoso Nee Soon de Singapur, allí vivía una familia de monos muy especiales, los Langur.

Los monos Langur tenían el pelo de color gris clarito y 10 rayas plateadas en su cuerpo, pero Kian el mono más joven de la manada aun no tenía ninguna raya…

Mamá –dijo Kian, ¿Por qué todos tenéis rayas menos yo?

Son rayas mágicas – dijo su madre, nosotros los Langur somos los encargados de cuidar a todos los animales del bosque, cuando se ponen malitos, cuando necesitan refugio si viene una tormenta o simplemente cuando necesitan un abrazo.

Las rayas irán apareciendo en tu cuerpo cuando hagas cosas buenas por los demás, pero cuidado Kian también puedes perderlas si haces cosas que no están bien.

Serás un verdadero Langur  cuando tengas las diez.

Al día siguiente, Kian fue a pasear por el pantano como todos los días, y vio a una hormiga que llevaba semillas hasta su hormiguero, ¡Qué cansada tiene que estar! – pensó. Entonces la cogió con mucho cuidado, la llevo a su hormiguero y le acerco todas las semillas que encontró. De repente apareció 1 raya plateada en su pelaje.

¡Guau, que fácil es esto! conseguiré todas las rayas muy pronto.

Por la tarde, observó a su abuelo hacer una cuerda con ramas, se sentó al lado de él y comenzó a ayudarle, cuando terminaron la tarea tenía otra raya más.

Por la noche, escuchó a su hermano llorar por que le daba miedo la oscuridad, no pasa nada hermanito, me quedaré contigo y te leeré un cuento hasta que te duermas, así lo hizo y cuando salió de la habitación tenía 2 rayas nuevas, en total ya tenía 4. Esto es facilísimo se dijo.

Al día siguiente mientras paseaba, oyó a un pájaro que piaba muy fuerte, cuando se acercó, vio que tenía un ala enredada en la rama del árbol y no podía volar, no te preocupes amigo pájaro te ayudaré, con mucho valor subió al árbol y liberó al pájaro, en ese momento parecieron 4 rayas nuevas. En total ya tenía 8. Estaba a punto de conseguirlo, tener las 10 rayas para ser un verdadero Langur.

Que contento estaba, pero también muy cansado, había sido un gran esfuerzo liberar al pájaro, subiré a casa a dormir un rato, pero al entrar vio a su madre muy preocupada, ¿qué te pasa mamá?

¡Hijo es muy importante que lleves inmediatamente esta medicina al lago, a casa del cocodrilo, el  pobre tiene un dolor de muelas terrible!

Está bien, le dijo a su madre, pero descansaré un poquito antes pensó.

Se tumbó en la cama y sin darse cuenta se quedó dormido.

¡Oh no, que tardes es!, se levantó y fue corriendo a casa del cocodrilo, cuando llegó Kian, el cocodrilo estaba llorando a causa del dolor. Perdón, perdón aquí tienes tu medicina, pero también fue tarde para Kian porque desaparecieron de su piel 3 rayas.

Ahora solo tenía 5.

Kian regreso a casa muy triste y encontró a su abuelo, ¿Qué te pasa Kian? ¿Por qué estás tan triste?, Kian le contó lo sucedido y su abuelo le dijo – es normal que estés triste, el cocodrilo necesitaba su medicina urgentemente, pero eres un gran mono Kian, seguro que tendrás tus rayas, confía en ti-

Esa noche no podía dormir, y se levantó para mirar al cielo, entonces comenzó a ver rayos enormes, se avecina una gran tormenta, he de avisar a mi familia.

Papá, mamá viene una tormenta, hay que avisar al resto de animales del bosque para que se pongan a refugio, su padre se levantó y dio la voz de alarma. Antes de que cayese la primera gota, todos los animales estaban seguros.

Gracias Kian, hoy se han salvado muchos animales gracias a ti y su cuerpo se llenó de rayas plateadas completando las 10. Le habían salido 5 de golpe.

¡Bravo Kian! Ya eres un verdadero Langur.

FIN

Autora: Verónica Navarro