Riñas numéricas

Hoy os traemos un cuento divertido, ingenioso y lleno de contenidos matemáticos, de la mano de Paula Malara.

Contenido: Números positivos y negativos.

Riñasnuméricas

Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo perdido en el monte, los números enteros vivían en paz y armonía. Pero un buen día se pelearon, todos querían mandar en el ayuntamiento y esto hizo que se separaran. Así se fundaron VILLANEGATIVA y MORALEJA DEL POSITIVO.

Pasaron los años y el problema no hizo más que empeorar; cuando dos negativos se casaban su hijo era positivo y como no podía vivir con ellos lo tenían que expulsar al pueblo vecino de MORALEJA DEL POSITIVO. En cambio, en este pueblo cuando dos positivos se casaban como su hijo también era positivo podían quedarse con él y criarlo, por lo que los vecinos de MORALEJA DEL POSITIVO no estaban preocupados ni tristes ya que su pueblo estaba lleno de niños. Pero VILLANEGATIVA se estaba quedando sin gente y lo que era peor, no tenían niños con lo que el pueblo terminaría por desaparecer.

Pasaron muchos años y no encontraban la solución a sus enfados, pero un día llegó al pueblo de VILLANEGATIVA un visitante, se llamaba CERONIO. Le gustaba viajar y ya se había recorrido medio mundo conociendo diferentes costumbres. El paisaje natural que rodeaba a nuestros dos pueblos era muy bonito y por estar protegido se mantenía intacto desde tiempos muy antiguos. No era de extrañar que a CERONIO le gustara tanto que decidiera quedarse por lo menos una temporada por la zona. En seguida los vecinos le pusieron al día de sus problemas con el pueblo vecino y CERONIO se propuso mediar para solucionar el conflicto ya que vivían en mitad de la nada rodeados de vegetación por todas partes y si no se ayudaban entre ellos nadie lo haría, además corrían el riesgo de extinguirse.

CERONIO no podía quedarse con los brazos cruzados y decidió ir a hablar con los vecinos del pueblo de MORALEJA que al verle pensaron que era un intruso. Estos interrogaron a CERONIO y vieron que era un ser apaciguador por lo que lo invitaron a comer y le contaron sus problemas con el pueblo vecino, eran disputas que habían pasado de generación en generación desde hacía ya 300 años.

CERONIO con su sabiduría adquirida en sus viajes ideó un plan: si quería unir los dos pueblos debía convencerlos para que se celebraran unas fiestas (de todos es sabido que la juerga une). Se inventó unos juegos en los que primaba la astucia, la inteligencia, la concentración, la intuición, la rapidez mental, el cálculo y el trabajo en equipo. Pensó en diferentes juegos de mesa: sudokus, crucigramas numéricos, ecuaciones, series, ajedrez, jeroglíficos, operaciones con números… los habitantes de los dos pueblos estaban entusiasmados y participaron en todos los juegos con plena dedicación. Se dieron cuenta de que los premios no eran tan importantes, que lo mejor era que estaban todos juntos disfrutando de las fiestas. De repente ya nadie se acordaba del porqué de tanto enfado y celebraron una reunión de urgencia en la que acordaron juntar los dos pueblos otra vez. Para ello decidieron construir casas en el espacio que antes los separaba y así formaron un solo pueblo en el que cabían todos; lo llamaron VILLAENTERA.

Sin darse cuenta habían acabado con el problema del índice de natalidad. Ahora se podían casar con quien quisieran, primaba el amor, ya daba igual que se juntaran dos positivos, dos negativos, o un positivo con un negativo, el signo del bebé ya no tenía importancia y ¡lo que es la naturaleza! ; Con el tiempo comprobaron que estos casamientos aleatorios habían producido un número similar de gente positiva y negativa con lo que el futuro del pueblo estaba asegurado y es que “la naturaleza es muy sabia y casi exacta como las matemáticas”. En el pueblo de VILLAENTERA vivieron felices y comieron perdices como suele pasar cuando se está rodeado de montes…

Autora: Paula Malara Saludes

E-mail: marsaludes123@gmail.com